04 de febrero, 2022

Rescate

Autores anónimos

La revista Más allá aún es una mina de interrogantes que esperan ser revelados. Existen, entre sus 48 números, diez portadas de las que se ignora su autoría. Carlos Altgelt, con su ojo clínico para estas cosas, aproxima algunas hipótesis que, más que hipótesis, parecen ser hechos consumados.

Si te perdiste las notas anteriores, podés leerlas acá.

Autores anónimos
												“El anonimato es muy importante para mí”   
												Autor anónimo
												

En esta ocasión desarrollaremos el tema de aquellas tapas cuyos autores no fueron identificados como tales en la página del índice.  La práctica comenzó recién en el número 18 y continuó hasta que un total de diez tapas fueron de colaboradores anónimos.

De esas diez, dos fueron fotos, cuatro sacadas de revistas estadounidenses como indicamos en entregas anteriores.  Las cuatro restantes creemos que fueron realizadas por artistas locales específicamente para Más Allá.

Como “disparador de ideas” expondremos nuestras teorías sobre su posible identidad con el anticipado agradecimiento si alguno de ustedes puede identificar al autor y las razones para ello.

Pero antes, ¿por qué el editor de Más Allá ignoró al autor de la tapa en diez  oportunidades, prácticamente un cuarto de las publicadas?

Podría tratarse de dejadez, como cuando se le adjudicó a Mel Hunter una tapa ilustrada por Chesley Bonestell (No 8), o al ignorar a Frank Paul en la del No 23 y a Bonestell en la del No 30, ejemplos ya  tratados previamente en esta serie. 

Otro de los posibles motivos podría ser que fueron utilizados sutilmente dibujos de otras revistas y compaginados en un todo por un ilustrador que prefirió mantenerse anónimo. Un ejemplo de ello lo vimos en la carátula del No 35 a la cual nos referimos en nuestra quinta entrega.

Resumiendo lo dicho en esa oportunidad, creemos que de este tipo de trabajos se ocupaba Salvador Schiffer, director de arte de Más Allá que firmaba como Salva.

A pesar de que Luciano de la Torre acostumbraba a utilizar elementos de otros artistas para ilustrar sus trabajos como lo hizo en cuatro de sus últimas cinco tapas, no los copiaba.

Ya habían aparecido esporádicamente trabajos suyos en la revista, específicamente en las escenas de Navidad de 1954 y 1955 (Nos 19 y 32), tema al que volveremos en la octava parte de esta serie.  Pero fue en el alegórico “canto del cisne” de la revista cuando comenzaron a aparecer frecuentemente portadas de su autoría.  Tal es así, que a partir del número 39 se hizo cargo de la mitad de las restantes, cuatro de esas cinco, como dijéramos, basadas en otras publicaciones.

Entonces, no nos llamaría la atención si esa racha de portadas comenzó con esta del número 35 y fue él quien “armó” esa tapa basándose en dibujos de Galaxy.

Por el mismo motivo, creemos que de la Torre fue también el anónimo autor de la tapa del No 25 basada, como ya comentamos en otra entrega, en una ilustración publicada en Más Allá No 33 como parte de “La conquista de la Luna” y del collage de la del No 18, como dijéramos, la primera en aparecer sin adjudicar a su autor.  Esta última muestra al observatorio del monte Palomar en lo que podría considerarse como una composición típica de de la Torre: elementos estáticos en un collage de figuras. 

Ahora entramos en la zona de “figuritas difíciles” al menos para el autor de estas líneas.  Empecemos con las dos fotos.

La primera adornó, por decirlo de una manera benévola, la tapa del No 22.  Más que una tapa de Más Allá, parecía la de una revista sensacionalista anunciando con gran tipografía en letras mayúsculas: “100.000 veces más grande” seguido por “el microscopio electrónico revela la estructura de la materia”. El artículo correspondiente se titulaba “Conquistador del micromundo”, de autor anónimo

Era la primera vez, pero lamentablemente no la última, que se hacía un anuncio de este tipo en la portada.  De hecho, se utilizó en cuatro números consecutivos. 

La foto en sí ilustra, según la explicación del índice que tanto irritaba al lector Kitaigorodsky, “la lucha a muerte entre antibióticos y gérmenes: un bacilo destruído por la estreptomicina”.

La segunda foto también está acompañada por un cartel sensacionalista, esta vez sobre platos voladores anunciando un par de artículos sobre el tema, nuevamente de autores anónimos.  En uno de ellos se incluía una explicación científica echando por tierra la teoría de visitas extraterrestres.  El ejemplar incluye una separata con fotos y dibujos explicativos.

Lógicamente, la dirección de Más Allá sabía la procedencia de estas fotos pero muy probablemente no quiénes fueron sus autores.

Debemos admitir que no hemos podido localizar el origen de esta tapa, lo cual no nos impide teorizar su posible procedencia.  A primera vista pareciera provenir de alguna película con el tema de invasiones extraterrestres dado el foco de luz desde las alturas que aterroriza al personaje.

Una búsqueda en los afiches de propaganda de este tipo de films precediendo a la fecha de este número de Más Allá no dio ningún resultado positivo, ningún match

Hubo sí, escenas parecidas.  Lamentablemente siempre aparece el protagonista protegiendo a una asustadísima señorita como vemos a continuación.  A la izquierda, una foto promocional de la película Llegaron de otro mundo; a la derecha La guerra de los mundos, ambas de 1953.

La siguiente incógnita es la del No 27 que nos recuerda a la de Alex Scomburg del No 20 (derecha).

Para completar esta revisión nos restan dos tapas cuyo autor (o autores) no hemos podido determinar.  De tener que optar por algún artista, nos inclinaríamos nuevamente por Salva, esto es Salvador Schiffer. 

Los astronautas del No 28 nos recuerdan a los agregados del No 4, aquella vista de Saturno desde la superficie de Mimnas, original de Chesley Bonestell.  No sería raro que Schiffer, como director de arte haya decidido agregarlos en aquella portada y repetir su imagen en esta oportunidad.

Por su parte, la pareja en el borde inferior de la tapa del No 47, nos recuerda a las viñetas con que este director de arte acostumbraba a ilustrar las “píldoras de ciencia” al pie de página, al igual que sus dos ilustraciones para el cuento corto “Profesor particular” del número 4.

El próximo y último artículo de esta serie será dedicado a aquellas portadas que no hemos tratado anteriormente. 

Carlos Altgelt

Carlos Altgelt

Escritor, coleccionista y especialista en historietas

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