15 de junio, 2021

Saturno: último día de preventa

Ya podés conseguir el reciente trabajo de Pablo De Santis y Matías San Juan, segundo libro de «Las Series de Fierro», también con un 40% de descuento para suscriptores HASTA MAÑANA. Para aquellos que aún no adquirieron el primer tomo de la colección se habilitó la opción de un combo imperdible: Saturno+Dora, que también (en el caso que seas suscriptor) se pueden adquirir con el suculento descuento. Acerca de cómo suscribirse y de cómo es el mecanismo de compra de los libros les recomendamos leer las instrucciones. Ahora, aquí mismo, le proponemos un breve repaso de la serie policial que ya tiene gusto a clásico.

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Saturno: último día de preventa

La atmósfera

Alberto Breccia siempre sostuvo que un buen historietista es un buen creador de climas. Dibujantes y guionistas tienen el deber de sumergir al lector en el escenario, de trasladarlo a la historia para que ésta sea auténtica historieta. 
El problema es que no todos lo consiguen. No basta con ser un buen dibujante, no basta con tener oficio o ser un gran guionista. El clima se da o no se da. 
En este sentido, la reciente serie de Fierro, titulada Saturno, triunfa desde su primera viñeta y sostiene esta victoria durante ocho episodios extraordinarios, que casi podrían definirse, por su contundencia, como rounds pugilísticos.

Noche cerrada

Las historias transcurren en un Buenos Aires nocturno de mediados de los años 90s, teñido por las luces artificiales de las luminarias públicas y de las otras luces que dejan encendidas -como faros- a los insomnes seculares. Remite a un tiempo inmediatamente previo al actual, en el que nuestros ojos solo perciben una única luz: la que emite la pantalla de los teléfonos celulares. Saturno retrata un pasado que no tiene pinta de que vaya a volver, un universo artesanal, donde las cosas se hacían a pulmón, donde nada se autocorregía o se presentaba semi horneado por algún adminículo tecnológico. Un mundo donde todo tenía sabor a auténtico, como las narraciones que pergeñó De Santis. Y, como el planeta que le sirve de homónimo, el personaje y sus circunstancias parecen orbitar fuera de las fronteras habituales, cerca de la oscuridad que bordea los márgenes, eso que siempre queda más allá. Sin Saturno, sin su gravedad ni su influencia, los crímenes que se suceden seguirían inmersos en la sombra, perdidos en el silencio de lo desconocido. 

Redacciones y cafés

La historieta retrata la noche de las redacciones de las secciones policiales, en este caso la de la hipotética Revista Bang!, y sobre todo a las plumas que las componían (o descomponían) en un artículo que salía impreso a primera hora de la madrugada, horario en que los vampiros vuelven a sus ataúdes, luego de sangrar las calles. De Santis, en una breve nota sobre la saga (que el lector puede leer aquí), nos contaba que «Sdrech […] Era un gran narrador oral, y siempre nos comentaba los casos en los que estaba indagando. Él me sirvió de lejana inspiración para el personaje de Saturno. También usé mis recuerdos de una época en que las redacciones eran un tránsito continuo de personajes insólitos». Geografías de tinta corrida y de titulares amarillistas. 

Los culpables

Matías San Juan tuvo la dura tarea de recrear ese universo transfigurado por el tiempo. Con tino y pulso firme utilizó colores planos y esos grisados de pegatina (o de las viejas planchas autoadhesivas de Letraset) para trasladar al lector a una atmósfera de revista barata, de kiosco de medianoche. El clima lo consiguió con semitonos y penumbras que adornan una noche intermitente de luces de neón y un Buenos Aires sembrado de edificios de arquitectura burocrática y de dimensiones titánicas, un Buenos Aires que parece interminable e infinito en sus rincones, como los casos que debe resolver Saturno o como el archivo del diario que la voz del personaje define como un «cementerio alfabético de noticias y fotografías».

Antecedentes y desafíos

La primera colaboración entre Matías San Juan y Pablo De Santis, como los lectores recordarán, fue durante la tercera etapa de la revista Fierro (la trimestral) con la historieta de ciencia ficción «El castillo rojo», que todavía espera la edición en libro. Dice Matías: «Desde el principio me entusiasmó laburar con Pablo porque ya conocía bien su trabajo (soy muy fan de «El hipnotizador») y cuando empezamos con los primeros capítulos de aquella primer serie me di cuenta que la cosa iba a andar bien porque siempre dispuse de mucha libertad a la hora de resolver lo que pedía el guion, y a la hora de proponer ideas o detalles. Cuando Pablo me marcaba algo siempre era algún detalle que me había pasado por alto o algo muy menor. El atractivo de «El castillo rojo» venía por el lado de salir un poco de la zona de confort y encarar un proyecto de ciencia ficción. En el caso de «Saturno» lo interesante era hacer algo urbano, una historia al ras del piso, bien de a pie (de hecho creo que hay un solo auto en toda la serie) . Pablo quería mostrar cómo trabajaba un periodista de redacción, algo que hoy ya no es muy común, a mi esa idea me encantó, porque iba a poder retratar a este personaje como un detective ya que un dato simple como una dirección o el nombre de una persona, que hoy solo está a un par de clicks de distancia, en esa época podía requerir una entrevista con algún personaje menos que agradable o fraguar un ardid como los que armaba Phillip Marlowe, y eso en un contexto de la Argentina del siglo XX me pareció por demás atractivo. Lo que era importante para mí, además de mantener una narrativa clara y accesible era generar una atmósfera urbana tirando a oscura, me influenciaron mucho la novela negra y el film noir y la manera que encontré de llevar eso a las paginas fue dándole mucha importancia a las sombras para generar un clima opresivo y usando una paleta de colores fríos para hacer de la ciudad un personaje mas, no necesariamente el más amigable».

La sentencia

Saturno casi, casi, puede leerse como una novela. Las historias se entrecruzan y el delito, gracias al buen quehacer del periodista de Bang!, nunca paga. La serie hurga en la oscuridad del alma humana, en las culpas que pesan en la consciencia de aquellos que cometen crímenes, sean justificados o no. La negrura de esos actos es la misma que De Santis le imprimió a sus palabras y la misma con que Matías San Juan entintó a sus personajes. En resumidas cuentas, pura noche…

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