Los peligros de Tánger

La mujer sentada perdió a su esposo en manos de otro hombre. Años atrás la engatusó con el cuento de que era un artista y pintaría un retrato de ella. Pero terminó de sirvienta, hirviendo fideos para los amigos a las tres de la mañana. Ya es hora de colgar los trapos y salir a buscar macho.

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